
Carta que D. Antonio Domínguez Ortiz dirigió a la Presidenta de Hespérides el 10 de enero de 2000
… a todos los compañeros de HESPERIDES. Decís que estáis orgullosos de mí; yo lo estoy de vosotros, porque se necesita un temple muy recio y una vocación muy firme para acometer por propia iniciativa tareas pedagógicas y de investigación teniendo que hacer frente además a unas tareas docentes poco gratificantes. Yo ingresé en el cuerpo de catedráticos de Instituto cuando ya había recibido el golpe durísimo de la ley del 38. Viví después a lo largo de muchos años el progresivo deterioro de una Enseñanza Media que, como dijo Marañón, más bien debería llamarse Medular, porque es la clave de bóveda de todo sistema educativo bien entendido. Y después de mi jubilación la situación se ha ido agravando hasta límites insostenibles. Que en esas condiciones tengáis ánimo para acometer tareas suplementarias con la brillantez que lo hacen los integrantes de HESPÉRIDES roza la heroicidad y me llena de orgullo.
Os devuelvo, pues, la enhorabuena. La merecéis más que yo, que, al fin y al cabo, he recibido premios y recompensas más allá de mis méritos.
Con la esperanza de tiempos mejores te deseo a ti, y por tu conducto a todos los colegas y amigos de HESPÉRIDES, toda clase de prosperidades en esta divisoria cronológica de los tres ceros. Que sea el fin de un milenio o el comienzo de otro poco importa con tal de que sea anuncio de un cambio a mejor. Un abrazo.

